Dormir tarde aumenta riesgos para la salud: esto es lo que pasa en el cuerpo cuando no se descansa como debe ser
Aunque muchas personas lo ven como algo normal, dormir tarde puede generar cambios que pasan desapercibidos.
Dormir tarde es cada vez más habitual para una parte importante de la población adulta. Las responsabilidades laborales, domésticas o familiares retrasan la hora de descanso, a pesar de que ya se ha advertido sobre las consecuencias físicas y mentales de alterar el sueño nocturno.
Diversas instituciones, como la Sociedad de Investigación del Sueño y la Academia Americana de Medicina del Sueño, coinciden en que un adulto debería dormir entre siete y ocho horas. Sin embargo, estudios analizan qué ocurre cuando este equilibrio se rompe y la persona decide dormir tarde de manera habitual.

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¿Cuáles pueden ser los efectos en la salud mental por dormir tarde?
Una investigación publicada en Psychiatry Research analizó a 73.888 personas para determinar la relación entre el horario de descanso y la salud mental. Los resultados mostraron que quienes tienden a dormir tarde presentan entre un 20% y un 40% más probabilidades de desarrollar trastornos como ansiedad o depresión. Los especialistas indican que el organismo requiere señales como la luz natural para regular los ritmos biológicos; al acostarse muy tarde, estas referencias se alteran.
Dentro de lo que se presentó en este estudio fue:
- Mayor impulsividad durante la noche.
- Cambios neurológicos asociados con el estado de ánimo negativo.
- Deterioro del juicio y aumento de conductas de riesgo.
El profesor Jamie Zeitzer, de la Universidad de Stanford, coautor del estudio, señaló que el aislamiento típico del comportamiento nocturno podría ser un factor determinante. Por ello, recomienda evitar dormir tarde de manera reiterada y ajustar progresivamente los horarios.

Efectos fisiológicos de retrasar el sueño
Dormir tarde también genera cambios en procesos metabólicos y hormonales. El doctor Alexandre Olmos, especialista en epigenética, explica que retrasar la hora de dormir afecta el funcionamiento del reloj biológico y puede desencadenar un impacto progresivo en diferentes etapas.
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Durante la primera semana de dormir tarde se observan:
- Menor energía.
- Problemas de concentración.
- Aumento del apetito.
En la segunda semana, agrega Olmos, la alteración del sueño reduce la producción de colágeno y aumenta la irritabilidad.
A partir de la tercera semana, el incremento sostenido de cortisol favorece la acumulación de grasa abdominal y debilita el sistema inmune. Y tras un mes de dormir tarde de forma constante, se registran modificaciones en la expresión genética vinculadas con inflamación crónica y envejecimiento acelerado.
Riesgo cardiovascular y hora recomendada
La Sociedad Europea de Cardiología señala que la calidad del sueño influye de manera directa en la salud del corazón. Sus investigaciones indican que acostarse entre las 22:00 y las 23:00 reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Ese riesgo aumenta un 12% al dormir entre las 23:00 y las 00:00 y un 25% después de la medianoche. Dormir tarde modifica funciones biológicas que requieren estabilidad para mantenerse saludables.

Ajustes para mejorar el descanso
Los especialistas coinciden en que la regularidad es clave para quienes intentan dejar de dormir tarde. Por ello recomiendan lo siguiente:
- Mantener un horario fijo de sueño.
- Reducir el uso de pantallas antes de acostarse.
- Evitar cafeína en la noche.
- Crear una rutina previa al descanso.
- Mantener el espacio de dormir en silencio y oscuridad.
Dormir tarde, más allá de ser una costumbre, tiene efectos comprobados en la salud física, emocional y metabólica. Los expertos advierten que la falta de descanso sostenida no solo genera fatiga, sino que puede afectar la calidad y la expectativa de vida.
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